Mikarimin. Revista Científica Multidisciplinaria ISSN 2528-7842
INTERCULTURALIDAD COMO EJE INTEGRADOR EN LA UNIVERSIDAD TÉCNICA DE COTOPAXI
© Centro de Investigación y Desarrollo. Universidad Regional Autónoma de Los Andes - Extensión Santo Domingo. Ecuador.
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LA INTERCULTURALIDAD COMO EJE INTEGRADOR EN LA UNIVERSIDAD
TÉCNICA DE COTOPAXI, ECUADOR
INTERCULTURALIDAD COMO EJE INTEGRADOR EN LA UNIVERSIDAD TÉCNICA DE
COTOPAXI
AUTORES: Nelson Rodrigo Chiguano Umajinga
1
Juan Mato Tamayo
2
DIRECCIÓN PARA CORRESPONDENCIA: nelson.chiguano@utc.edu.ec
Fecha de recepción: 14-08-2019
Fecha de aceptación: 21-10-2019
RESUMEN
La interculturalidad en el sistema de educación superior constituye un componente central que se
encuentra dentro de nuestra estructura y su práctica social, sin duda, contribuye a potenciar el
valor social de los pueblos originarios. Asimismo, permite encausar a nuestros pueblos hacia una
coexistencia de respeto mutuo, de reconocimiento y de comunicación de doble vía; eliminando
conflictos y creando nuevos espacios en los quehaceres políticos, económicos y sociales que
faciliten el desarrollo sostenido en el mundo actual, globalizante y de constantes cambios. En el
contexto ecuatoriano por su composición geográfica y étnica en donde habitan los pueblos, las
nacionalidades, la étnias, entre otros, permite que la Universidad Técnica de Cotopaxi vinculado
directamente con el pueblo, juegue un papel trascendental para fortalecer esa diversidad étnico–
cultural a través del progreso y desarrollo académico, científico, investigativo, ambiental y
cultural del entorno. En este contexto el propósito central del presente trabajo es además de
plantear la construcción de una sociedad intercultural, plurinacional y multilingüe a nivel
nacional y local, es justamente analizar y aclarar que la interculturalidad no se refiere tan solo a la
interacción que ocurre a nivel geográfico sino más bien, en cada una de las situaciones en las que
se presentan diferencias. Para comprender y sistematizar la información, se utilizó como
estrategia metodológica la revisión bibliográfica.
PALABRAS CLAVE: diversidad; interculturalidad; multiculturalidad; plurinacionalidad;
universidad.
INTERCULTURALITY AS AN INTEGRATING AXIS IN THE TECHNICAL
UNIVERSITY OF COTOPAXI, ECUADOR
ABSTRACT
Interculturality in the system of superior education constitutes a central component that is inside
our structure and its social practice, without a doubt, it contributes to boost the social value of the
towns’ natives. Also, it allows prosecuting to our towns toward a coexistence of mutual respect,
of recognition and of communication of double via; eliminating conflicts and creating new spaces
in the political, economic and social chores that facilitate the development sustained in the
1
Doctor. Director de Posgrado. Universidad Técnica de Cotopaxi. Ecuador.
2
Doctor. Coordinador del Programa de Maestría en Desarrollo Local. Universidad Técnica de Cotopaxi. Ecuador. E-
mail: juan.mato@utc.edu.ec
Nelson Rodrigo Chiguano Umajinga, Juan Mato Tamayo
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current world, globalizing and of constant changes. In the Ecuadorian context for their
geographical and ethnic composition where you/they inhabit the towns, the nationalities,
ethnicity, among other allows that the Technical University of Cotopaxi linked directly with the
town, play a momentous paper to strengthen that ethnic-cultural diversity through the progress
and academic, scientific, investigative, environmental and cultural development of the
environment. In this context the central purpose of the present work is besides outlining the
construction of a society intercultural, multinational and multilingual at national and local level,
it is exactly to analyze and to clarify that the interculturality doesn't refer so alone to the
interaction that happens at geographical level but rather, in each one of the situations in those that
differences are presented. To understand and to systematize the information, it was used as
methodological strategy the bibliographical revision.
KEYWORDS: diversity; interculturalidad; multiculturalidad; plurinacionalidad; university.
INTRODUCCIÓN
A lo largo de los siglos el hombre ha construido culturas, lenguas, ciencia, sabiduría, tecnología y
arte. El mundo cada vez más exige el reconocimiento de las culturas, las diversidades, los
valores, con equidad, igualdad y justicia. Nos referimos al debate en torno a la interculturalidad
enfocado desde la educación superior tomando en consideración de que nuestro Ecuador es un
país diverso no solo en recursos naturales, sino también en la cultura, en la legua; por ende, es
intercultural y plurinacional. En el cohabitan la nación ecuatoriana, las nacionalidades, pueblos
indios y el pueblo negro.
El mundo actual está unido cada vez más por una red de relaciones, en esta parte mucho ha
ayudado y está ayudando los diferentes medios de comunicación social: la radio, la televisión, el
internet, correo electrónico, facebook, messenger, twitter, WhatsApp, entre otros.
Así mismo, las fronteras convencionales de los países no son fronteras mentales para lograr
relaciones de interculturalidad entre pueblos.
La cultura cada vez más se conocen entre sí, van construyéndose así mismas en contacto
permanente con otros. Pero qué es la interculturalidad.
En este contexto el objetivo central del presente artículo es plantear la construcción de una
sociedad intercultural, plurinacional y multilingüe a nivel nacional y local, es justamente analizar
y aclarar que la interculturalidad no se refiere tan solo a la interacción que ocurre a nivel
geográfico sino más bien, en cada una de las situaciones en las que se presentan diferencias. Las
relaciones interculturales son a cada momento relaciones de valores.
DESARROLLO
El enfoque intercultural surge con el debilitamiento de estados nacionales a nivel mundial,
producidos:
Desde el exterior, por el fenómeno de la globalización que en sus dimensiones económica,
política y cultural debilita tanto su soberanía como su cohesión cultural.
Desde el interior, por la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas y grupos
migratorios específicos.
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En América Latina, en los últimos años de la década del 70, cuando se cuestiona el modelo
homogenizador y la educación castellanizadora, aparece en la educación bilingüe el concepto de
interculturalidad en contra posición al concepto de biculturalidad que nace en Estados Unidos en
el marco del multiculturalismo que apunta a: “….que un mismo sujeto que podía recurrir a
elementos, conceptos y visiones de dos culturas diferentes e incluso de colectivos social y
políticamente contrapuestos y en conflicto y separar claramente y a voluntad entre una cultura y
otra”. (López, 2000)
Simultáneamente, el concepto de interculturalidad surge en sistemas democráticos y con estados
de derecho, a partir de pluralismo cultural; y también de multiculturalismo que se instaló en
Canadá, EE.UU, Inglaterra, Holanda, Nueva Zelandia, Norte y Occidente de Europa y
recientemente en Europa del Sur y es utilizado como marco de referencia por las Naciones
Unidas (Op. Cit. Guía sobre interculturalidad)
En Europa germina para promover la tolerancia ante minorías étnicas relativamente nuevas,
provenientes de la emigración del tercer mundo; planteándose la necesidad de introducir tipos de
educación que incorporen a los inmigrantes.
Posteriormente, en diferentes países del mundo, se inician proyectos educativos pilotos, en los
cuales se desarrollan conceptos de interrelación, de contacto y de conflicto entre la relación de la
sociedad indígena y la sociedad dominante, al producirse la interrelación que debe ser gradual,
abierta, continua y de mutuo respeto.
Es así, que a inicios del decenio del 80, en Latinoamérica se introduce el enfoque de
interculturalidad en los proyectos de educación bilingüe; acción que es reforzada en 1983 en el
Encuentro sobre la Educación Indígena que se realiza en Oaxaca, México.
Es importante señalar, que en esta etapa inicial la interculturalidad es utilizada, como un
elemento que busca el reconocimiento y la defensa de la cultura de los pueblos indígenas así
como un instrumento que les permita conocer y entender a “los otros”. Para que de esta manera,
se logre una convivencia positiva dentro de una sociedad, donde domina una lengua y una cultura
que les son ajenas.
Esta posición sobre la interculturalidad se entendió como un enfoque exclusivo para la defensa de
los derechos de los pueblos indígenas o como una visión fragmentada de cultura diferente desde
los sectores de la cultura dominante.
En 1995, la mayoría de los países latinoamericanos reconoce su condición multilingüe y
pluricultural y la necesidad de establecer lineamientos de política educativa para la
interculturalidad. Lo que implicaba en los currículos de estudios, además del componente lengua,
el componente de cultura que abarca los conocimientos, saberes, cosmovisión, y otros rasgos
propios a cada pueblo.
En la actualidad el concepto de interculturalidad sobre pasa el campo educativo e ingresa al
debate de la diversidad cultural, avanzando de la mera tolerancia a la posibilidad de
enriquecimiento mutuo entre diferentes, cada vez más conectados con la globalización.
Razón por la cual, la interculturalidad, aspira a la intensa interacción entre las culturas, a través
del respeto y reconocimiento de: las diferencias y convergencias entre las personas y grupos, las
identidades individuales y colectivas, los conocimientos de cada cultura como aporte
complementario a las otras culturas, los derechos humanos, los valores compartidos, las normas
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de convivencia legitimadas y aceptadas, las instituciones, aunque requieran adaptación y mejora,
los intereses comunes para el desarrollo local, la equidad de género; y, el medio ambiente.
Las características citadas se complementan unas a otras de acuerdo a los procesos de
convivencia que se generan en la sociedad. No se trata de reconocer las diferencias, descubrir o
tolerar al otro, reconocer las identidades culturales como estáticas, sino más bien apreciar su
carácter dinámico y sus diversas dimensiones y expresiones.
Miranda (2008) señala que “En los estados multinacionales las relaciones sociales de producción,
la vida y sus manifestaciones espirituales y culturales, la institucionalidad y las tradiciones
establecen de hecho vínculos entre los pueblos, las nacionalidades y las naciones. Esas relaciones
hacen parte de la interculturalidad. Esta interculturalidad funciona independiente de la voluntad
de las personas, es parte de la base económica y de la superestructura de la sociedad. En el
capitalismo esa interculturalidad está atravesada por la ideología de las clases dominantes, por
sus intereses económicos y culturales, por la institucionalidad y la legitimación que sustentan ese
dominio, es por lo tanto una interculturalidad de sometimiento de la nación dominante a las
naciones, nacionalidades y pueblos dominados, sean o no minoritarios. (Hay situaciones en las
que la nación dominante, no es, necesariamente, la nación mayoritaria)”. (p.23)
Esto quiere decir que la interculturalidad es de dominación dominada, de segregación étnica
cultural que se expresa en la discriminación social, económica y política. De parte de los pueblos
dominados está planteada siempre, en distintos niveles la resistencia y o la rebelión, la
insurgencia. Esa confrontación hace parte de la lucha de clases que se libra entre los capitalistas y
los trabajadores, entre la nación y los pueblos contra el imperialismo.
En la actualidad, la interculturalidad como proceso de interacción social, se dinamiza y se
operativiza cada vez más como una necesidad en la sociedad moderna globalizante, donde
coexisten pueblos y nacionalidades con diferentes lenguas, formas de vida y culturas en
diferentes ecosistemas y/o regiones.
Por ejemplo, la interculturalidad es un desafío de sociedades multinacionales como Ecuador,
Perú, Bolivia, Guatemala, etc., donde es urgente impulsar proceso de intercambio mediante
acuerdos y consensos sociales, políticos, comunicativos, entre otros en aras de buscar la unidad,
protagonismo y sobre todo la integración al desarrollo de cada país y de América Latina que
permita construir un verdadero estado de Buen Vivir.
Según Almaguer y col. (2009), los estudios interculturales son “aplicados en el ámbito de la
educación, la mercadotecnia y en el diseño de políticas públicas en países y regiones
multiculturales, aunque su potencial de aplicación puede tocar casi todos los ámbitos de la actual
actividad humana de desarrollo”.
Para comprender de una manera resumida el proceso intercultural en general se divide en cuatro
etapas:
1. Respeto: Trato con dignidad, Trato como sujetos. Escucha respetuosa y libre expresión de
percepciones y creencias. Reconocimiento de la otredad (existencia de otros modelos de
percepción de la realidad).
2. Diálogo horizontal: Interacciones con igualdad de oportunidades. Reconocimiento de que
no hay una verdad única. Empoderamiento. Construcción de una relación horizontal de
"ganar - ganar"
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3. Comprensión mutua: Entendimiento del(os) otro(s). Enriquecimiento mutuo, sintonía y
resonancia (Capacidad y disposición para comprender e incorporar lo planteado por el
otro, empatía.
4. Sinergia: Obtención de resultados que son difíciles de obtener desde una sola perspectiva
y de forma independiente. Valor de la diversidad, donde 1 más uno, son más que dos.
Por último, cabe mencionar que para que la interculturalidad sea efectiva es necesario que se
cumplan tres actitudes básicas, como la visión dinámica de las culturas, el convencimiento de que
los vínculos cercanos sólo son posibles por medio de la comunicación y la conformación de una
amplia ciudadanía donde exista la igualdad de derechos.
Ecuador es el escenario de una gran diversidad étnica y cultural. Este hecho, empero, aunque
pareciera evidente o incuestionable, no ha sido reconocido. A lo largo de nuestra historia ha sido
ocultado, sin que se diera un serio esfuerzo por conocer a los pueblos originarios y afro
ecuatorianos, por apreciar sus valores, por entender sus especificidades. En realidad, ni siquiera la
mayoría mestiza ha hecho empeño por entenderse a sí misma.
La Constitución del Ecuador 2008, textualmente, señala lo siguiente:
Art.1 “El Ecuador es un Estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático,
soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico.
Art. 26. “La educación es un derecho de las personas a lo largo de su vida y un deber ineludible
e inexcusable del Estado.
Art. 27. La educación se centrará en el ser humano y garantizará su desarrollo holístico, en el
marco del respeto a los derechos humanos, al medio ambiente sustentable y a la democracia;
será participativa, obligatoria, intercultural, democrática, incluyente y diversa, de calidad y
calidez; impulsará la equidad de género, la justicia, la solidaridad y la paz.
Art. 28. La educación responderá al interés público y no estará al servicio de intereses
individuales y corporativos. Se garantizará el acceso universal, permanencia, movilidad y egreso
sin discriminación alguna y la obligatoriedad en el nivel inicial, básico y bachillerato o su
equivalente.
La educación pública será universal y laica en todos sus niveles, y gratuita hasta el tercer nivel
de educación superior inclusive.
Art. 29. El Estado garantizará la libertad de enseñanza, la libertad de cátedra en la educación
superior, y el derecho de las personas de aprender en su propia lengua y ámbito cultural.
En los últimos tiempos las cosas han ido cambiando. Se han dado avances. Pero debemos lograr
que las acciones vayan más allá de los enunciados y del discurso, para constituirse en elementos
centrales del desarrollo, de la democracia y la justicia social, que promuevan una integración
surgida del equilibrio entre diversidad y unidad. Tenemos que ir más allá de la aceptación de la
realidad multiétnica y multicultural del país, para construirlo sobre bases nuevas. Una de ellas es
la interculturalidad. No es suficiente constatar la heterogeneidad del Ecuador. Hay que realizar
los cambios que permitan una relación de equidad entre los grupos que lo componen.
Aunque el término parezca inocente a primera vista, debemos subrayar que la interculturalidad no
es característica “natural” de todas las sociedades complejas, sino objetivo al que deben llegar
para articularse internamente. La interculturalidad se construye mediante un esfuerzo expreso y
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permanente. Va mucho más allá de la coexistencia o el diálogo de culturas; es una relación
sostenida entre ellas. Es una búsqueda expresa de superación de prejuicios, racismo,
desigualdades, asimetrías que caracterizan a nuestro país, bajo condiciones de respeto, igualdad y
desarrollo de espacios comunes.
Es importante subrayar que el esfuerzo de interculturalidad no se da entre sectores diversos de la
sociedad que viven en condiciones de igualdad. Las relaciones entre ellos, por lo general, se dan
en medio de la vigencia del racismo, la pobreza y la exclusión social. Por ello, un primer gran
paso para avanzar en el camino de la interculturalidad es reconocer esas contradicciones y
diferencias, aunque ello no sea ciertamente una tarea fácil. Una sociedad intercultural es aquella
en donde se da un proceso dinámico, sostenido y permanente de relación, comunicación y
aprendizaje mutuo. Allí se da un esfuerzo colectivo y consciente por desarrollar las
potencialidades de personas y grupos que tienen diferencias culturales, sobre una base de respeto
y creatividad, más allá de actitudes individuales y colectivas que mantienen el desprecio, el
etnocentrismo, la explotación económica y la desigualdad social.
La interculturalidad no es tolerarse mutuamente, sino construir puentes de relación e instituciones
que garanticen la diversidad, pero también la interrelación creativa. No es sólo reconocer al
“otro”, sino también entender que la relación enriquece a todo el conglomerado social, creando
un espacio no únicamente de contacto sino de generación de una nueva realidad común. El
Ecuador del siglo XXI debe ser esa realidad común.
La unidad del Ecuador no se expresa en la opresión étnica, social o regional, sino en el
reconocimiento de la diversidad. Pero éste debe darse con un gran esfuerzo intercultural que vaya
más allá de la constatación de esa diversidad y la transforme en motor de la consolidación de una
verdadera comunidad nacional. Esa comunidad nacional, sin embargo, no se consolidará nunca si
no se asienta sobre la justicia social. Las reivindicaciones étnicas y culturales no pueden ir al
margen de la lucha contra la exclusión y la explotación.
La sociedad ecuatoriana está determinada por el capitalismo, sistema socioeconómico que
caracteriza tanto su estructura interna como su inserción en el mundo actual. Por ello, en nuestro
país no solamente se distinguen grandes grupos étnicos.
Se han consolidado clases sociales antagónicas, cuya historia puede encontrarse desde nuestras
raíces, anteriores a la fundación del país. Por una parte está una gran mayoría de trabajadores de
la ciudad y el campo, que se empobrece día a día. Por otra parte existe una elite dirigente que
posee los medios de producción, las instituciones financieras y comerciales, vinculados al capital
internacional. Un sector social medio se empobrece cada vez más y se acerca a la situación de la
mayoría popular.
La lucha por la implantación de la justicia social trae consigo en primer lugar la conciencia de las
grandes diferencias que dividen y enfrentan a los ecuatorianos y latinoamericanos. En segundo
lugar, supone una lucha organizada contra un sistema injusto que perpetúa y agudiza la
explotación y la pobreza. En tercer lugar, demanda una acción conjunta de nuestros países por
lograr equidad y justicia en la esfera internacional.
Construir el Ecuador no sólo significa reconocer las diversidades étnicas, sino también tener
conciencia de los agudos enfrentamientos de clase que han marcado la realidad y buscar el
camino organizado para superarlas. Hay también una dimensión política y organizativa para la
vigencia de la interculturalidad. Por ello, la lucha por los derechos de los pueblos indígenas y
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negros en nuestro país implica la lucha por los derechos de todas las clases pobres y por la
transformación social y el socialismo. La gran división entre ecuatorianos no es su condición
étnica, sino su situación social que será vencida sólo con una vigorosa unidad del pueblo.
La participación de los ciudadanos es una actitud de vida y un modo indispensable para la gestión
social. Supone buscar y prestar apoyos, sumar, multiplicar y encadenar esfuerzos y recursos, para
alcanzar mayores metas. La interculturalidad es clave en este sentido ya que es sinónimo de
apertura y respeto a los otros, para intercambiar, dialogar y concertar. La interculturalidad amplía
las capacidades, oportunidades y recursos para responder a los problemas.
Todo ideal o interpretación de la participación deberá coincidir en defender un ideal de sociedad
que promulgue la igualdad, la libertad y el derecho de todo hombre a decidir sobre los aspectos
vitales de su existencia, de luchar con plena conciencia de sus actos por una opción mejor. La
participación es un esfuerzo por buscar construcciones sociales que le den el lugar
correspondiente al ser humano en su derecho a ser libre, responsable y diferente.
Por todo lo citado anteriormente, mencionamos que es importante abordar este tema de
interculturalidad en la educación superior y también en otros ámbitos que cobra mayor
protagonismo dentro del proceso de cambio que vive la educación superior y que merece ser
reflexionado a fondo, con la finalidad de estructurar reformas curriculares coherentes con el
contexto geográfico, socioeconómico y del territorio de manera que respondan a los retos que
plantea la convivencia y valoración de las diferentes culturas.
La Universidad Técnica de Cotopaxi como política social, debe propiciar la generación de esa
conciencia de respeto a la diversidad, para ello hace falta generar todo un proceso pedagógico en
el que esté incluido el desarrollo y reconocimiento de los valores de identidad, etnicidad,
conocimientos, saberes, lenguas, tradiciones, hábitos, cosmovisión, entre otros; pero, el asunto
central no está solamente en la tolerancia y la autovaloración, que podrían llevar a una sociedad
donde conviven los grupos diferentes; sin tocarse, sino en la necesidad de interacción y
coparticipación de las diferentes formas o manifestaciones culturales en la construcción cotidiana
de la realidad, y es allí se potencia el concepto de la interculturalidad.
La construcción de una sociedad intercultural, comunitaria, plurinacional, multilingüe, es una
tarea de todos que empieza con el trabajo de toda la comunidad universitaria, para brindar una
educación de calidad y excelencia con identidad propia.
La interculturalidad como fortalecimiento de la identidad
Para que una cultura sea considerada como tal, ha sido y es el fortalecimiento de la identidad de
los pueblos. Desde esta óptica consideramos la interculturalidad como un proceso de convivencia
humana en una relación recíproca de valores sin perder la propia identidad.
Por ende, se considera la interculturalidad como proceso de convivencia humana. Por tanto, la
interculturalidad más que un concepto es una práctica cotidiana y constante de respeto mutuo de
los valores que tiene cada cultura.
La convivencia de culturas diferentes en un contexto determinado pluricultural o multicultural
permiten que se establezcan relaciones recíprocas entre ellas. Esta relación recíproca de valores y
aceptación de los otros denominamos interculturalidad.
Este proceso de convivencia humana no tiene por qué ser causa de pérdida de la identidad, al
contrario, fortalece la identidad cultural personal de cada pueblo. Es así que en este proceso de
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interculturalidad valora lo propio y lo ajeno. Lo propio en términos de lengua, filosofía, ética,
expresiones culturales, pensamientos científicos, entre otros; fortalece al hombre en su ser
cultural aceptando los valores de los otros como aporte a la cultura propia o como valores que
hay que respetar a las otras similares. Estas relaciones son más propicias en donde no existe
conflicto alguno y si las hay, el conflicto es o debe ser superado por la valoración del ser cultural
de los otros.
En el actual escenario, todo contacto trae una evolución continua de la cultural a través del
cambio mutuo de sí mismos, en este sentido todo contacto social trae cambios en la cultura y por
tanto no es estática.
Se dirige hacia nuevas identidades en donde la lengua y la cultura son los principales elementos
de este nuevo ser cultural. La diferencia entre culturas viene dada por su lengua y por sus
expresiones culturales. El intercambio de lengua y cultura va conformando nuevas identidades
que se construyen mutuamente entre sí.
Además se considera a la interculturalidad como interrelación de saberes de las culturas
originarias con los saberes de las culturas universales.
Por otro lado, también debe potenciar la identidad desde lo comunitario y es necesario e
imprescindible potenciar la identidad personal de cada individuo que pertenece a un pueblo o
nacionalidad.
La educación superior, de manera particular, la Universidad Técnica de Cotopaxi pondrá especial
énfasis en desarrollar la personalidad de cada individuo, fortalecer su orgullo de pertenencia
cultural a un pueblo originario, desarrollar valores en torno a lo estético, ético, lógico y lúdico;
superar situaciones negativas, reprimidas en el interior del inconsciente para dar cabida a la
autoestima y el amor propio, a la dignificación de la persona, a la defensa de los derechos de su
persona. Por tanto, tarea fundamental de la Universidad Técnica de Cotopaxi será también,
trabajar en el fortalecimiento de la autoestima de los estudiantes a lo largo de toda su formación
en la educación superior. Esto obedece que la provincia de Cotopaxi la mayoría de la población
por su composición geográfica y sociocultural es indígena y campesino.
CONCLUSIONES
La diversidad del Ecuador es nuestra riqueza. Pero puede ser también nuestro peligro si no la
asumimos desde la unidad del país como fundamento y como objetivo. Por ello vamos a pensar el
país en su rica diversidad, pero vamos a descubrir al mismo tiempo su unidad y su proyección al
porvenir.
Las relaciones de interculturalidad existentes entre los pueblos de nuestro país y de manera
particular de la provincia de Cotopaxi son una expresión del sistema capitalista, son injustas, de
discriminación social y cultural.
La Universidad Técnica de Cotopaxi a la interculturalidad puede analizar desde diferentes puntos
de vista, que cada una de las concepciones respondan a un contexto y a una realidad social y
cultural en la que vivimos. Dichas vivencias, experiencias y expresiones son características de
cada uno de ellos; sin embargo debe dar una respuesta en artífices desde su propio destino,
ubicando en nuestro quehacer educativo intercultural.
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