Mikarimin. Revista Científica Multidisciplinaria ISSN 2528-7842
DESARROLLO DE COMPETENCIAS INVESTIGATIVAS EN CARRERAS CON PERFIL AGROPECUARIO
© Centro de Investigación y Desarrollo. Universidad Regional Autónoma de Los Andes - Extensión Santo Domingo. Ecuador.
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VALORACIÓN EPISTÉMICO-PROCESUAL DEL DESARROLLO DE
COMPETENCIAS INVESTIGATIVAS EN CARRERAS CON PERFIL
AGROPECUARIO DE LA ESPAM-MLF
DESARROLLO DE COMPETENCIAS INVESTIGATIVAS EN CARRERAS CON PERFIL
AGROPECUARIO
AUTORES: Evelio Felipe Machado Ramírez
1
David Wilfrido Moreira Vera
2
Jessica Mariela Zambrano Cedeño
3
DIRECCIÓN PARA CORRESPONDENCIA: evelio.machado@nauta.cu
Fecha de recepción: 25-04-2020
Fecha de aceptación: 6-07-2020
RESUMEN
El artículo se dedica a ofrecer los fundamentos epistémico-procesuales inherentes al desarrollo de
competencias investigativas en el profesional con perfil agropecuario que cursa estudios en la
Escuela Superior Politécnica Agrícola de Manabí “Manuel Félix López” (ESPAM-MLF);
asimismo, la valoración de los mismos desde los componentes que conforman el sistema objeto
de atención, todo lo cual será condición para argumentar científicamente una estrategia didáctica
para el desarrollo de dichas competencias. Los métodos esenciales de investigación utilizados
para llegar cumplimentar el objetivo, estuvieron esencialmente en los de análisis-síntesis e
inducción-deducción, los cuales permitieron llegar a las conclusiones referidas a la estructuración
de los aportes que aquí se consignan.
PALABRAS CLAVE: competencia; competencia investigativa; desarrollo rural sostenible;
agropecuaria.
EPISTEMIC-PROCESSUAL FOUNDATIONS OF THE DEVELOPMENT OF
INVESTIGATIVE COMPETENCES IN AGRICULTURAL PROFILE CAREERS AT
HAPSM-MFL
ABSTRACT
This article is devoted to offer the epistemic-processual foundations inherent to the development
of investigative competences in agricultural profile careers studied at the Higher Agricultural
Polytechnic School of Manabí “Manuel Félix López” (HPASM-MFL); also, the valuation of
Nota del Editor: Por su relación estrecha con el contenido del artículo EL DESARROLLO DE
COMPETENCIAS INVESTIGATIVAS PARA EL DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE EN CARRERAS
CON PERFIL AGROPECUARIO DE LA ESPAM-MLF, se ha decidido incluir este segundo artículo del mismo
grupo de autores en el presente número de la revista.
1
Doctor en Ciencias. Doctor en Ciencias Pedagógicas. Profesor Titular. Galardonado por diversos Ministerios,
Consejo de Estado y por la Academia de Ciencias de Cuba. Miembro de Honor del Tribunal Nacional de Ciencias de
la Educación. Ha prestado servicios en Universidades de varios países. Universidad de Camagüey. Cuba.
2
Escuela Superior Politécnica Agrícola de Manabí Manuel Félix López. Ecuador. E-mail: dmoreira@espam.edu.ec
3
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí. Ecuador. E-mail: essica.zambrano@uleam.edu.ec
Evelio Felipe Machado Ramírez, David Wilfrido Moreira Vera, Jessica Mariela Zambrano Cedeño
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these processes from the components that belong to the system which is the focus of interest.
Finally, the purpose was to provide the essentials to properly argue a didactic strategy to develop
this competence. The essential investigation methods used to arrive to the objective, were
essentially those of analysis-synthesis and induction-deduction, which allowed to reach the
conclusions referred to the structuring of the contributions here consigned.
KEYWORDS: competence; investigative competence; rural sustainable development.
INTRODUCCIÓN
La Escuela Superior Politécnica Agrícola de Manabí “Manuel Félix López” (ESPAM-MLF) se
encuentra situada en Calceta de la provincia de Manabí, Ecuador, que tiene entre sus principales
potencialidades los cultivos de maíz, café, banano, cacao, café o frutas como el palmito, piña,
mango; así como ganado bovino, porcino y aviar, y también la acuícola (tilapia, chame, langostas
y camarón), que constituyen una importante fuente de recursos económicos y de generación de
empleo. Cabe destacar, que esta zona posee también una rica biodiversidad en especies madereras
y frutales, a la par de las condiciones climáticas que favorecen el desarrollo de las especies
animales menores; por lo que los productores agropecuarios demandan de nuevas propuestas
técnicas, más amigables, que los ayuden a mejorar sus condiciones de vida y de trabajo; y así, un
mejor aporte a la sociedad.
En lo referente al campo ocupacional, de acuerdo con los diseños curriculares correspondientes,
los futuros profesionales de carreras con perfil agropecuario tienen la oportunidad de ser
empresarios privados o microproductores, gerentes de empresas públicas y privadas en esa área,
asesores técnicos, administradores, extensionistas, investigadores en centros de desarrollo
agropecuario; así como llegar a convertirse en profesionales con capacidad de aplicar tecnologías
limpias de bajo impacto y/o ejercer la docencia universitaria.
Con todo lo expuesto y ante la necesidad de que la ESPAM-MLF aporte al progreso y desarrollo
rural sostenible, se hace urgente que en el proceso de enseñanza-aprendizaje (PEA) redimensione
sus expectativas y se oriente hacia un diseño de desarrollo de competencias que coadyuven a
potenciar la economía campesina, integrándola efectivamente al proceso de desarrollo
económico, consolidando la seguridad alimentaria, reactivando el sector agropecuario y
fortaleciendo el sistema participativo incluyente en las áreas rurales para propender a un cambio
sostenible, tomando en cuenta y articulando aspectos sociales, ambientales y económicos desde la
investigación como modo de actuación.
Es conocido que en el entorno de la ESPAM-MLF la gran mayoría de la población es rural,
ubicada en poblados de pequeña extensión; carente, en muchos casos, de algunos servicios
básicos y sin vinculación con los procesos de circulación de los flujos de producción del gran
mercado. De esa manera la pobreza y la migración se ve acrecentada tanto por la ausencia de
verdaderas oportunidades de desarrollo en estos centros poblacionales, así como por el desigual
acceso a los medios y factores de la producción. De ahí es que se hace imprescindible que las
carreras que poseen un perfil agropecuario (agricultura, veterinaria, agroindustrial e incluso
medioambiental) diseñen fundamentos epistémicos de actuación que las oriente hacia la
investigación para el desarrollo rural sostenible, y que sus estudiantes, cuando egresen, tengan
desarrolladas competencias profesionales, de manera tal que puedan generar proyectos,
solucionar problemas vinculados y transformar, por esas vías, el entorno que le rodea.
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Los métodos esenciales de investigación utilizados para llegar cumplimentar el objetivo,
estuvieron esencialmente en los de análisis-síntesis e inducción-deducción, los cuales permitieron
llegar a las conclusiones referidas a la estructuración de los aportes que aquí se consignan.
DESARROLLO
En la actualidad los proyectos de desarrollo rural para la reducción de la pobreza se basan en la
sostenibilidad que ellos deben tener mediante la plena participación de los actores locales en el
diagnóstico de sus realidades, en la formulación y ejecución de sus propias propuestas, y en el
seguimiento y evaluación de los logros y dificultades encontrados en la implementación de esos
procesos. Una participación de esas características posibilita que los actores locales se apropien
de la propuesta; y es allí donde las carreras de perfil agropecuario deben desplegar un papel
predominante e importante con el aporte de sus profesionales que, en su gran mayoría, son
ciudadanos de la localidad e inclusive provienen del sector rural.
Con la expresión “desarrollo de competencias investigativas” se hace referencia a un concepto de
amplio espectro, mediante el cual se preparan los futuros egresados que tendrán como uno de los
desempeños profesionales, la generación de la ciencia y la innovación en un campo determinado;
se trata de un proceso con una doble dimensión: personal e institucional, que tiene lugar no sólo
en el marco del programa educativo formal de la Universidad.
Sin embargo, los resultados obtenidos indican que tal desarrollo, en el presente, parece tener poco
impacto, por lo que no se revierte en la aprehensión de una actitud científica de los estudiantes.
En relación con el primer aspecto, una asignatura de Metodología de la Investigación y otras
pocas relacionadas con ella, no contribuyen al desarrollo de las competencias de rigor por varias
razones:
Algunas de esas disciplinas se encuentran en estadios iniciales de formación, lo que no
garantiza una actuación profesionalizante desde la ciencia; en otros casos, entre ciclos, se
incluye la ejecución de proyectos integradores de saberes que, en cierto sentido, implican la
investigación, pero no existen estrategias didácticas previas desde todas las disciplinas que
apunten a una preparación consciente, integradora e interdisciplinaria para enfrentarlos.
Al margen de la gran cantidad de veces que se utiliza la palabra “investigación” en la
fundamentación de esas mallas, las tendencias didácticas cardinales de las asignaturas
relacionadas apuntan hacia una distorsión del contenido temático desde una orientación en
exceso teórico-expositiva y una esquematización indiscriminada de etapas metodológicas en
aras de materializar el método hipotético deductivo.
Los supuestos que habilitan el ejercicio de la docencia conllevan a deformar el proceso de
desarrollo de la competencia, por lo que se debe indagar por las experiencias de
investigadores de profesión y se asuma tal responsabilidad, pero imbricada desde la
docencia.
Los resultados negativos, obviamente, no se hacen esperar al no tomar en cuenta esos preceptos,
debido a que la mayoría de los estudiantes, al final, denotarán una actitud entre vaga y
desfavorable hacia el aprendizaje de la investigación, porque el PEA se lleva a cabo,
generalmente, desde una práctica reiterativa de la clase magistral o informativa, con una exigua
orientación hacia la actividad interpretativa y transformadora de la realidad, lo que es propio de
esa disciplina en tales condiciones; además, porque generalmente los docentes de la disciplina no
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suelen tener una experiencia investigadora, que es el aspecto que más aleja la formación del
ambiente natural en que la competencia se debe desarrollar: el contexto y sus problemas.
En resumen, pareciera existir consenso sobre la poca efectividad que tiene actualmente el PEA
para el desarrollo de competencias investigativas en la universidad, lo cual genera
preocupaciones de los entes empleadores y de los propios miembros de la comunidad científico-
académica. Es decir, a pesar de que aquí se señala que el enfoque cientificista de las disciplinas
del componente de investigación es tradicional, hasta el momento no se han observado evidencias
sistematizadas de que exista una caracterización detallada, desde el ámbito de las carreras
pertenecientes a la esfera agropecuaria, para tratar de solucionar la problemática presente desde el
PEA con el auxilio de una concepción didáctica dinamizadora y fundamentada en la actividad.
Fundamentos epistémico-procesuales del desarrollo de las competencias investigativas para el
desarrollo rural sostenible
En correspondencia con lo señalado y los propósitos del artículo, aquí se elabora y fundamenta
una concepción epistémico-procesual de desarrollo de las competencias investigativas para el
desarrollo rural sostenible, lo cual puede desembocar, como instrumentación, en una estrategia
del mismo tipo para ser aplicada en el PEA de las carreras que poseen un perfil agropecuario,
como característica no privativa de una asignatura o disciplina.
A partir de esas ideas, se determinan, en primer lugar, los sustentos teóricos que sirven de
plataforma a dicha fundamentación. Entre ellos se mencionan:
Los preceptos del desarrollo sostenible, como un llamado universal para poner fin a la
pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad
para 2030 (PNUD, 2015; Gobierno de Ecuador, s/f), lo que puede favorecer el
fortalecimiento de una estructura nacional policéntrica, articulada y complementaria de
asentamientos humanos que garanticen la productividad, diversificación productiva y
generación de valor agregado de los territorios, impulsando la soberanía alimentaria con una
producción rural suficientemente diversificada, soberana, sana y eficiente.
Lo rural y la visión de la Universidad ecuatoriana, desde la concepción de Véliz y Zambrano
(2019), donde ya hoy se demuestra claramente que los habitantes de estas zonas actualmente
confían en las instituciones de educación superior; y, además, ya asumen la idea de que sus
hijos tendrán un futuro promisorio asistiendo y culminando los estudios universitarios como
ayuda a los procesos que se llevan a cabo en esa zona.
Desde esa perspectiva se asume, además, el enfoque histórico-cultural del desarrollo
humano, fundamentado por Vigotsky (1979) y sus seguidores; en tanto las competencias
profesionales son el resultado de un proceso de educación de la personalidad para el
desempeño profesional eficiente y responsable que no finaliza con el egreso de la educación
superior, sino que continúa, con el ahora profesional, en su vida laboral activa como
instrumento de autocapacitación. Ese enfoque considera también los aprendizajes como un
proceso personal de adquisición de nuevos conocimientos a partir de los saberes precedentes
(actividad instrumental), pero inherente de la situación en la que se produce.
La teoría de los sistemas la cual permite que se elaboren, desde una perspectiva teórica,
fundamentos con carácter recursivo; lo cual considera que la cualidad resultante es el efecto
de la integración de sus partes; ello se logra a través de la interacción y recursividad entre
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varios subsistemas o componentes que se integran. Representa la jerarquización de las partes
como concepto unificador de la realidad y de los objetos. También se observa cuando todas
ellas producen algo que a su vez retroalimentan creadoramente a otro u otros componentes.
Desde la gestión didáctica, las aportaciones de Montes de Oca, Machado y Obediente (2019)
referido a ese tipo de gestión en el contexto actual de la educación superior; así como un
grupo de autores tales como Hernández (2016), Molina-Mora (2015), Manzueta, Machado y
Blanco (2019) y Tobón (2014
a
, 2015) que han realizado aportaciones al denominado
“método de proyectos” o “aprendizaje por proyectos” (AP); ya que es una verdad que hoy en
día no es posible entender el desarrollo de competencias investigativas sin tener en cuenta el
conocimiento que los estudiantes poseen sobre sus prácticas; y es la reflexión en la acción y
sobre la acción desde un equipo que colabore y coopere (Guerra, Machado, Espíndola y
Farit, 2020), el elemento que puede movilizar los procesos transformadores del aprendizaje.
Las concepciones sobre el desarrollo de competencias y de competencias investigativas de
Machado y Montes de Oca (2020 ª
,b
), Tobón (2014
b
), Rojas-Betancur y Méndez-Villamizar
(2013). Labor que entraña un alto grado de especialización, mirada al futuro, creatividad e
innovación, el desarrollo desde una perspectiva general, humanidad, experiencia y sentido de
pertenencia al contexto en que los estudiantes en formación llevarán a cabo su labor
profesional y como resultado, del impacto que estos tendrán en la sociedad que los cobija.
De esa manera las competencias investigativas, como formación contextualizada, no se pueden
verse aisladas, sino insertas en problemáticas sociales, globales y laborales; se deben concebir en
una relación directa con los problemas que vive la sociedad, rural sostenible en este caso, para
lograr una transformación; de modo que todo ello contribuya al desarrollo; y, por lo tanto, a la
mejora de la calidad de vida, algo muy valioso que, como resultado, logra que el profesional se
sienta cada vez más comprometido con su labor.
De ese modo, gestar una teoría sobre el desarrollo de estas competencias para el desarrollo rural
sostenible −cuyos portadores serán los futuros egresados universitarios, muchos de los cuales
provienen especialmente de esas zonas− supone que se tengan en cuenta diversos presupuestos
orientadores; entre ellos:
1. La unidad entre la actividad, comunicación y personalidad.
El presupuesto asume que la personalidad del estudiante se logra en la actividad que es portadora
de la comunicación. Involucra una caracterización y jerarquización de las actividades y también
de los espacios que, con carácter integrador y orgánico, se conciben para el desarrollo de
competencias, privilegiando lo asertivo de la comunicación como consecuencia de la búsqueda
investigativa permanente del docente y los estudiantes. Se concibe, el PEA, como el escenario de
partida y motivación para el acto de investigar, lo que presupone el uso de métodos,
procedimientos y formas organizativas que estimulen el empleo eficiente y racional de los medios
de interacción disponibles, que promuevan el ejemplo personal, el respeto a cada sujeto, el buen
trato, la franqueza, y el carácter reflexivo y flexible.
La fundamentación de una concepción epistémico-procesual presupone que los componentes y
las acciones que forman parte del mismo, adquieren significación propia, y establecen
coordinaciones, sinergias y jerarquías entre ellos. Por ello, en el proceso de desarrollo de
competencias investigativas para el desarrollo rural sostenible, el docente debe tomar en cuenta
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los aspectos que favorecen, a través del proceso, el desarrollo de la personalidad, la actividad y la
comunicación entre y con los estudiantes
En las interacciones comunicativas que se establecen en el PEA, se propician niveles superiores
de desarrollo grupal (trabajo en equipo) e individual de los estudiantes que intervienen en la
actividad. En el equipo se manifiestan las individualidades y se revelan las diferencias, por lo que
es necesaria la concepción de actividades interactivas donde el grupo y cada cual pueda
desarrollarse mediante actividades en las que no sólo crezca el sujeto individual, sino que se
estimule al mismo tiempo el crecimiento del todo, que en este caso es una representación limitada
de la sociedad (el equipo).
2. La unidad entre lo instructivo, lo educativo y lo desarrollador.
Los métodos empleados en la implementación de las actividades permiten el autoconocimiento,
por parte de los estudiantes, de sus potencialidades y debilidades para el desarrollo de las
competencias investigativas, de modo que lleguen a fundar una orientación positiva en ese
sentido, favoreciendo a corto, mediano o largo plazo cambios en los modos de actuación; para
ello el docente debe desplegar acciones didácticas que ayuden a los aprendientes a conocerse a
mismos, a desarrollar sus potencialidades para la autodirección; a fomentar y promover en ellos
la independencia, la autonomía, la autorregulación (pensar, valorar, actuar desde sí) y el
pensamiento creador; a fomentar el razonamiento para analizar y resolver tareas investigativas
desde el AP, donde el pensamiento reflexivo tenga presencia; a lograr que se movilicen desde la
creación de sus propios recursos personales.
A través de la educación, la persona entra en contacto con la experiencia humana y se apropia de
la cultura; ella permite que su personalidad se forme integralmente y que eduque sus
sentimientos, valores, convicciones; que alcance independencia en sus modos de actuación, se
autorregule, y desarrolle sus potencialidades para transformar el medio, lo que los dota de una
identidad propia.
3. El PEA como proceso contextuado de investigación.
Es importante tener en cuenta las necesidades del contexto rural en este caso, de forma tal que, al
crear y fundamentar el proceso de desarrollo de competencias investigativas, se puedan visibilizar
las acciones específicas que den solución a los problemas que se presenten relacionados con el
desarrollo rural sostenible.
Para que el PEA, en función del cumplimiento de esa meta, se represente de manera contextuada,
es preciso concebir el PEA desde el ámbito sociocultural (rural) donde se organice, planifique,
ejecute y controlen las tareas investigativas desde el AP, de manera que se integren a las
funciones de las disciplinas desde dónde se trabaja, lo cual garantiza que se logre y consolide el
aprendizaje, la educación en valores, y, en fin, la formación integral del estudiante.
4. El alumno como investigador del contexto rural para el logro de la sostenibilidad.
Los principales actores implicados en el PEA son los estudiantes y los docentes; los primeros,
como protagonistas de su formación, sujetos gestores e innovadores de conocimientos, y los
segundos, como responsables de dicha formación, mediadores y promotores del desarrollo
humano. Eso presupone necesariamente que este actualice sus métodos y estrategias, de simple
informador a orientador del aprendizaje y sus procesos, de manera que pueda situar al alumno
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para el desarrollo de competencias investigativas, donde la indagación, la crítica, la reflexión,
sean promovidos como actitudes favorables que propicien un aprendizaje integral.
Lo anterior presupone entonces, una fundamentación epistémico-procesual que responda a esas
necesidades, desde una dimensión universal, contextual y singular, de manera que se conciba la
formación del estudiante de las carreras involucradas según las necesidades y demandas de la
sociedad rural, con un nuevo modo de conocer y con la integridad y responsabilidad requerida
para ello (Ver Figura 1).
Figura 1. Fundamentación didáctica epistémico-procesual del desarrollo de competencias investigativas para el
desarrollo rural sostenible.
La figura que se presenta, es portadora, en su interior, de procesos que aparecen en tres
dimensiones del contexto de actuación del ingeniero para lograr el desarrollo de competencias
investigativas en función del desarrollo rural sostenible; ellos son, el contexto rural sostenible, el
formativo de la carrera, donde se incluyen componentes llamados a modificar la orientación de la
carrera atendiendo a la realidad latente en el contexto de actuación; y el investigativo
contextualizado, como intermediario entre el contexto rural sostenible y el formativo de la
carrera; todo lo que enriquece coyunturalmente la concepción del PEA de las carreras que
conciernen, con el propio desarrollo de competencias investigativas. En ese caso, lo investigativo
tiene una influencia determinante en el componente problemas profesionales del contexto
formativo de la carrera,
Las relaciones que se establecen entre esas tres dimensiones y sus componentes son
esencialmente sinérgicas y recursivas lo cual provoca el ascenso a planos jerárquicos superiores
para responder a las demandas de formación de los egresados de ingeniería con perfil
agropecuario. Su resultante, la “aprehensión científico-investigativa dinámica del desarrollo rural
sostenible”, significa que los estudiantes de las carreras de esta rama puedan organizar, planificar,
ejecutar y controlar el proceso investigativo del desarrollo rural sostenible, realizando
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aportaciones críticas, según su sistema de valores y emitiendo soluciones comprometidas con el
contexto para el cual se forman.
La dimensión CONTEXTO RURAL SOSTENIBLE, incluye cuatro componentes, siendo el de
“producción agropecuaria” el dispositivo tecnológico y transversal que se encarga de transformar
el resto, todo lo cual debe estar presente en el AP.
El componente medio ambiente, dado por el entorno que afecta a los seres vivos y condiciona
especialmente las circunstancias de vida de las personas o la sociedad; intuye el conjunto de
valores naturales, sociales y culturales efectivos en el contexto rural en una coyuntura
determinada, que influye en la vida del ser humano y en las generaciones por-venir. Es decir, no
se trata sólo del espacio en el que se desarrolla la vida, sino también comprende los seres vivos,
los objetos, fenómenos y procesos en sus relaciones, donde la cultura, en su más amplio sentido,
es un componente intangible.
En otros términos, el estudiante en formación, desde el AP, debe conocer en profundidad de que
ese componente incluye los sistemas naturales, elaborados y los socioculturales que se
transforman históricamente por la acción humana, que rigen y determinan todas las posibilidades
de vida, en especial la humana, al ser su entorno y origen de recursos. Es todo lo que
evidentemente la rodea, lo que le permite existir, coexistir y desarrollarse, dígase la atmósfera en
todas sus dimensiones, la tierra, agua, flora, fauna, recursos naturales con su sistema ecológico de
acciones, reacciones y equilibrio. De ese modo, los procesos de gestión de la información previa,
son determinantes.
El componente economía, desde la perspectiva del desarrollo sostenible, está dado en que se
deben definir, desde el PEA, proyectos viables que reconcilien los aspectos económicos, sociales
y ambientales de las actividades humanas; por ello, desde ahí, un aspecto al cual se le debe
prestar atención, en ese entorno didáctico universitario respecto a la comunidad rural, es el
llamado funcionamiento financiero, pero también las potencialidades de contribución al
desarrollo económico desde tal perspectiva.
Hacer énfasis desde el AP en el desarrollo y el crecimiento económico, a la vez de tomar los
recaudos necesarios para la protección del medio ambiente, y de sus recursos no renovables,
plantea el desafío de un futuro agropecuario que se verá condicionado por las más limitadas
condiciones ambientales. Así, es posible crear la conciencia de que, el crecimiento económico
que se logre, debe continuar satisfaciendo las necesidades de las personas del área rural, pero sin
comprometer los recursos naturales suficientes para las generaciones por-venir.
En ese orden, se deben incluir tareas que propendan a la planificación socio-económica de los
recursos disponibles, la opción para resolver los problemas a partir de las necesidades sociales
(desigualdad para alcanzar una calidad de vida por sobre los niveles de pobreza) como un
imperativo del desarrollo rural sostenible, lo cual precisa de la búsqueda de instrumentos
económicos y normativas para utilizar, en ese ámbito, sistemas "limpios" de producción y
explotación. Deben, entonces, incorporarse tareas desde el AP para la determinación de los costos
junto a sus medidas, ya que así se cumple con una función de barrera ante la apatía de aquellos
que no persigan el propósito de llegar a los niveles de exigencia fijados en la denominada Agenda
2030.
Énfasis especial al momento de asignar el AP, es que la actividad económica bajo la perspectiva
de la sostenibilidad no debe funcionar donde no se tienen en cuesta los costos del deterioro y
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depredación del medio ambiente; de ese modo, se crea la conciencia en el estudiante que el
desarrollo rural sostenible debe avanzar para modificar el paradigma de la contaminación por el
de la prevención. Esa es una condición que el mercado rural debe aprovechar a su favor y en
auxilio del desarrollo sostenible, debido a las oportunidades que supone la aplicación de
regulaciones ambientales nacionales e internacionales en la esfera agropecuaria, la puesta en
marcha de procesos de producción más limpios y eficientes, y la agregación de valor a los
productos agropecuarios. El estudiante en formación debe ganar en comprensión de que, en un
esquema de sostenibilidad, lo que cuenta no es solamente el crecimiento de la producción, sino
también y esencialmente, la calidad del producto en bien de la salud humana y de los servicios
que se prestan.
El componente sociedad, involucra la satisfacción alimentaria, de vida, vivienda y trabajo,
fundamentalmente en el área rural, pues si la pobreza es usual, el contexto estará encauzado en
calamidades de varios tipos, incluidas las ecológicas. Asimismo, el desarrollo y el bienestar
social, están limitados por el nivel tecnológico; en ese caso, el nivel de la producción
agropecuaria, los recursos y la capacidad del medio ambiente para absorber los efectos de la
actividad humana.
Los proyectos que se asignen como parte del aprendizaje de la profesión, deben hacer explícitas
las vías para el logro de una mejor calidad de vida, reasignando los recursos económicos para
atender las necesidades perentorias de desarrollo; ya que la reducción de la pobreza necesita de
un gran crecimiento económico, a la vez que se asiente en los preceptos del desarrollo humano
digno, independientemente de que las limitaciones ecológicas existentes sean reales. Asimismo,
es de máxima importancia que, en la ejecución de los mismos, los resultados se orienten a que se
logre una estabilidad demográfica, que se detenga el sobreconsumo, y se avance hacia la
formación del capital humano y social.
El componente producción agropecuaria, asume un papel transversal en todo ese proceso; para
ello se requiere una aceleración de la innovación y el desarrollo de la tecnología para reducir el
gasto de recursos naturales en determinadas actividades económicas, así como para mejorar la
calidad de la producción agropecuaria, la cual, como dimensión tecnológica implica la búsqueda
y cambio hacia otras más eficientes, amigables y limpias para el contexto en que se aplican. En
países, como el Ecuador, con economías basadas en la producción de este tipo, demanda de
resultados apropiados en ese ámbito y de pequeña escala para el incremento de la productividad;
todo lo cual repercute en el ambiente, la sociedad y la economía.
Ante esa situación, el AP debe plantear la posibilidad de que los estudiantes puedan innovar,
crear y mejorar la tecnología y la organización social existentes; de forma tal que, con las
aportaciones que se hagan, el medio ambiente pueda recuperarse al mismo ritmo en que es
afectado por la actividad humana.
La dimensión FORMATIVA DE LA CARRERA, está conformada por la tríada problemas
profesionales, objeto de la profesión y objetivos del profesional (Fig.), los cuales tienen su base
en la dimensión anteriormente argumentada.
El componente problemas profesionales, representa los problemas que se toman de la propia
sociedad; en este caso para el desarrollo rural sostenible desde el propio diseño de la carrera, lo
cual, en muchos casos no se hace desde un estudio previo en profundidad, sino más bien desde
experiencias incompletas y sesgadas. Se requiere entonces identificar cómo la universidad hace
suyos tales conceptos, desde una lógica didáctico-pedagógica para su inclusión como parte de del
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AP. Esto es, asumir esos conceptos, estableciendo adecuadamente el nexo entre ambas partes; o
sea entre la universidad y el contexto rural al que ella pertenece.
En el caso de la fundamentación epistémico-procesual que se asume, precisamente, dichos
problemas profesionales deben guiar el proceso de desarrollo de competencias investigativas para
el desarrollo rural sostenible, representado lo investigativo contextualizado (vid); el cual aporta,
al proceso formativo de la carrera, objetividad en su diseño, tanto en lo que respecta a lo
ambiental, social, económico y agropecuario, todo lo que debe hacerse explícito desde el PEA.
En específico, en lo que respecta a la base de problemas profesionales que deben considerarse en
las carreras con perfil agropecuario de la ESPAM-MLF, se encuentra que la principal fuente
económica de su contexto de formación es la agricultura, la ganadería, la pesca y la silvicultura,
generando importantes fuentes de trabajo e ingresos del productor, cuyos resultados dedica a la
alimentación, la salud y la educación; no obstante, la forma de ahorro más conocida es la cría de
especies menores como cerdos y aves para el autoconsumo.
El contexto donde la ESPAM-MLF desarrolla su actividad se encuentra conformada por
parroquias rurales que poseen una gran variedad de especies, se cuenta con bosques primarios,
frutales y zonas de reserva; así también, la zona se presta para la producción de cultivos de ciclo
corto. En ese ambiente también se desarrollan especies faunísticas como animales silvestres
propios de la zona y que se encuentran en peligro de extinción. No obstante, aún se observa un
alto índice de pobreza y deterioro ambiental, acentuándose esto como consecuencia de un
inadecuado sistema de producción agropecuario y la poca visión para implementar un plan de
desarrollo rural integral sostenible, articulado con uno de manejo ambiental; todo lo cual ha
provocado que en los últimos años haya descendido considerablemente la producción y la
productividad, mermando la rentabilidad de la producción agropecuaria de la zona y la calidad
del medio ambiente.
Pero si a eso se añaden otros factores, como el climático (calentamiento global), las crisis
ocasionadas por los precios en el mercado internacional para diversos cultivos y especies, la
migración de la población campesina a ciudades y a otros países; el irrespeto a la naturaleza, la
deforestación de los bosques, todo lo cual ha ocasionado el deterioro de las cuencas
hidrográficas; la ausencia de sistemas de riego, créditos, suelos erosionados y principalmente la
escasa asistencia técnica por falta de profesionales que manejen, emprendan, investiguen y
presenten planes de desarrollo rural sostenibles, además de poder brindar asesoramiento técnico a
organismos gubernamentales. Todo ello ofrece un panorama de cuáles son aquellos problemas
que deben asumir las carreras con perfil agropecuario en un entorno rural como el que se
encuentra.
Hacía esos aspectos, debe dirigirse el AP para lograr el aprendizaje de las competencias de rigor
por la parte que le corresponde a cada disciplina.
El componente objeto de la profesión, se identifica con dos aspectos esenciales: las esferas de
actuación y los campos de actuación. La primera se encuentra en un entorno rural donde el futuro
ingeniero se desempeñará y lo cual no se encuentra explícitamente declarado con la fuerza que
requiere en las mallas curriculares vigentes. Lo segundo, los campos de acción son aquellos
contenidos esenciales de la profesión que aseguran el desempeño profesional del futuro graduado
y tienen su base en los problemas profesionales ya declarados.
Mikarimin. Revista Científica Multidisciplinaria ISSN 2528-7842
DESARROLLO DE COMPETENCIAS INVESTIGATIVAS EN CARRERAS CON PERFIL AGROPECUARIO
© Centro de Investigación y Desarrollo. Universidad Regional Autónoma de Los Andes - Extensión Santo Domingo. Ecuador.
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A partir de la identificación del objeto de la profesión, incluidos los campos de acción y la esfera
de actuación es necesario conocer igualmente cuáles son los principales problemas profesionales
que en ese objeto se manifiestan. Sin una adecuada precisión de los problemas no es posible
conocer ante qué realidad se ha de enfrentar el ingeniero de esta rama, luego de graduado; todo lo
cual es la base para gestionar el PEA de las carreras en función de los propósitos del artículo.
El componente objetivo del profesional, está dado porque deben declararse aquellos fines, en el
futuro egresado, que responden a la solución de los problemas que se toman de la propia
sociedad; en ese caso para el desarrollo rural sostenible; con énfasis en el desarrollo de
competencias investigativas.
Como cierre de esta dimensión, es necesario destacar que hoy son elaborados currículos o mallas
curriculares, como condición previa para el logro óptimo del desarrollo de competencias que
presentan un grupo innumerable de insuficiencias en esos componentes; las que, al final, los
alejan y los divorcian de sus propósitos reales. Entre las más significativas:
No son el resultado de un estudio de campo en profundidad para conocer cuáles son los
problemas profesionales que se requieren enfrentar; todo ello mediado por la aplicación de
instrumentos científicos, en un intercambio con empleadores, egresados, directivos,
especialistas, investigadores, trabajadores, docentes de experiencia y los representantes de la
sociedad (productores agropecuarios), como receptores finales de la actividad de estos
profesionales.
La determinación del perfil de egreso es imprecisa y empírica debido a lo anterior; por lo
tanto, los objetivos generales que aparecen en ese documento disocian la noción y
significados de lo que es una competencia como síntesis formativa. Los objetivos que se
expresan, como efecto, no reflejan la integralidad del concepto competencia como síntesis;
ellos se fragmentan, en su expresión, desde algunas o varias de sus dimensiones.
No se logran determinar cuáles son aquellas competencias claves integradoras que son
prerrequisitos (eg., solucionar problemas, tecnológicas …), que deben priorizarse para el
proceso formativo universitario, de otras de menor complejidad, todo lo cual trae, como
resultado, currículos sobrecargados de “competencias”.
No existe un estudio previo de carácter metodológico, que permita establecer estrategias de
atención, sobre todo a lo interdisciplinar y transdisciplinar de las competencias desde el PEA
resultante, por la parte que corresponde.
El sistema evaluativo o “valorativo” como expresan algunos autores, no aleja el currículo de
lo que tradicionalmente se ha realizado a lo largo de los años, haciendo énfasis en lo
sumativo de conocimientos; y con la ausencia de tareas vinculadas directa o indirectamente
con la profesión; por ello, no se llega a movilizar la actividad práctica de los estudiantes
mediante el trabajo en equipo, la reflexión, el diálogo, y el uso de las tecnologías.
Se observa una noción estrecha del PEA desde la dimensión espacio-temporal que se infiere
del currículo que, en el ámbito de desarrollo de las competencias, debe dejar de restringirse
solo al entorno caracterizado por estancos que signan un lugar o momento para recibir los
denominados “conocimientos”, y ampliarse al contexto social y profesional, de modo que
ello trascienda y vaya más allá.
Evelio Felipe Machado Ramírez, David Wilfrido Moreira Vera, Jessica Mariela Zambrano Cedeño
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Revista Mikarimin. Publicación cuatrimestral. Vol. 6, Año 2020, Edición Especial (Julio)
La dimensión denominada INVESTIGATIVO CONTEXTUALIZADO, como ya fue
mencionado, se constituye en mediador intrínseco entre el contexto rural sostenible y el contexto
formativo de la carrera; lo cual enriquece coyunturalmente la concepción de la formación de la
carrera con el desarrollo de competencias investigativas en los estudiantes en y fuera de la
Universidad.
El componente saberes conceptuales de la investigación, se refiere al conocimiento de la teoría
de la investigación, pero conocimiento sistematizado y sintetizado dialécticamente desde la
práctica didácticamente guiada, para provocar modos de actuación profesionales para la solución
de los problemas del desarrollo rural sostenible referido a sus dimensiones en un contexto de
actuación profesional. En él se encuentra el dominio de los componentes propios del diseño de
actuación científica, desde una perspectiva de lo natural-profesionalizado; así como el proceder
lógico de la ciencia para dar solución efectiva a los problemas del entorno. Desde el AP, al
asignar el proyecto, y consecuente con la zona de desarrollo próximo, se le brinda al estudiante
orientaciones y ayudas para la gestión de información acerca de qué son y cómo se utilizan
determinados métodos e instrumentos de investigación, lo cual, previamente a la ejecución, se
socializa, discute y se llegan a consensos de aplicación en el entorno del PEA.
El componente saberes procedimentales de la investigación, se encuentra vinculado con aquellas
acciones que permiten al estudiante gestionar la actividad investigativa para poder ofrecer
resultados adecuados del contexto rural y se constituyen en un conjunto ordenado, orientado a la
consecución de una meta, tales como observar, experimentar, cuestionar, graficar, gestionar
información, entre otras. En ese caso, de los saberes procedimentales, será necesario tener en
cuenta que, desde el AP:
Deben ser presentados siguiendo una secuencia lógica, con tareas de aprendizaje claramente
delimitadas.
El proceso de desarrollo de competencias investigativas debe posibilitar un pensamiento rico,
divergente y reflexivo.
Se partirá de situaciones significativas.
Se propiciará el trabajo en equipo, pero autónomo del alumno.
El docente, en ese entorno, ocupa un lugar muy importante para la apropiación de los saberes
procedimentales; por ello debe orientar y ofrecer ayudas para enseñar a observar, indagar sobre
los saberes previos respecto de las teorías que los alumnos poseen y las que deben adquirir,
proponer situaciones que permitan gestionar información desde disímiles fuentes, comparar
conceptos, clasificar, ordenar, comparar, leer e interpretar gráficos forman, entre otros, que son
acciones propias de cualquier profesional en su ámbito de actuación.
El componente saberes actitudinales de la investigación se refiere al saber ser, y su importancia
está dada en que las actitudes son elaboraciones que median la actuación ética del profesional, en
el que inciden lo cognitivo, lo afectivo y lo conductual, que se interrelacionan entre para dar
como resultado una actitud ante la vida; por tanto, las actitudes son experiencias subjetivas
(cognitivas y afectivas) relativamente estables y se aprenden en el contexto social; son el reflejo
de los valores que posee.
Mikarimin. Revista Científica Multidisciplinaria ISSN 2528-7842
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Por ello los saberes actitudinales del proceso de desarrollo de competencias investigativas para el
desarrollo rural sostenible se centran en los valores, sobre todo en aquellos que se orientan hacia
el bien común, al desarrollo armónico y pleno, en su convivencia solidaria en el contexto.
Lo anterior evidencia que, en este proceso pedagógico, para que el estudiante se pueda desarrollar
de forma exitosa en el contexto rural, ha de poseer unos saberes que le permitan de manera
comprometida, flexible y trascendente, la transformación social, todo lo cual estará marcado por
la manera en que, desde las tareas y de la presentación de resultados finales y parciales se
intenciona la independencia, motivación y creatividad; en tanto, la apropiación del conocimiento
y su práctica, así como el desarrollo de competencias y rasgos de la personalidad, es solo posible
a través de un proceso didáctico en el que su dinámica garantice la educación, al estimular y
potenciar el desarrollo individual e integral del estudiante, lo cual evidentemente no ocurre al
margen de la concepción que tengan los sujetos acerca de la esencia de ese complejo proceso y de
su desarrollo e interrelaciones con otros procesos, cuestión que subyace en la adquisición de una
cultura de la investigación.
CONCLUSIONES
El aprendizaje en función del desarrollo de competencias investigativas para el desarrollo rural
sostenible, ha de concebirse como el proceso de elevación, por parte del sujeto que aprende, de
conocimientos, habilidades y motivos de actuación, que se produce en condiciones de interacción
social con la presencia del método de la ciencia, en un medio socio-histórico concreto sobre la
base de la experiencia individual y grupal que lo conduce a su desarrollo personal.
Esa concepción plantea ante todo el reconocimiento del carácter activo del estudiante en el
proceso de adquisición de la competencia, su desarrollo en condiciones de